Rubén soñaba con la Selección hoy lucha por su vida tras la tragedia del Hércules en El Alto
Rubén Marcelo, de 12 años, era conocido en las canchas de su provincia por su firmeza en la defensa y por el talento que ya empezaba a darle pequeños ingresos como refuerzo en torneos locales. Su sueño era claro: llegar a la Selección boliviana y, algún día, jugar en el exterior.
Hoy, ese anhelo quedó en pausa. El niño permanece en terapia intensiva tras perder ambas piernas en el accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana, ocurrido el 27 de febrero en El Alto, una tragedia que dejó 24 fallecidos, entre ellos siete integrantes de su familia.
Su padre, Marcial Pérez, relató entre lágrimas que el lunes enterró a su esposa, Guillermina Murga Quispe, y a su hijo menor, Misael, de 10 años.
Ambos viajaban junto a Rubén en el minibús que fue aplastado por la aeronave con matrícula FAB-81, que prestaba servicio para Transportes Aéreos Bolivianos (TAB).
En el vehículo iban diez personas; solo dos pasajeras que estaban en los últimos asientos sobrevivieron. El impacto destruyó cerca del 80% del motorizado.
Marcial llegó a La Paz dos días después del siniestro, tras varias horas de viaje desde su comunidad, sin saber si alguno de sus hijos seguía con vida.
Hoy se aferra a la esperanza: “Mi hijo dice que ha sobrevivido, pero ha perdido sus piernas, la cadera está torcida y sus manos también están mal, pero aún late el corazón de mi wawa”, expresó.
El accidente ocurrió alrededor de las 18:15, en medio de una intensa granizada, cuando el minibús avanzaba por la avenida Costanera, cerca del edificio Jach’a Uta, sede de la Alcaldía de El Alto, en un sector que antiguamente formaba parte del terreno del Aeropuerto Internacional de El Alto.
Según la versión del piloto, difundida por su defensa, la pista estaba congelada y el avión no pudo frenar tras aterrizar.
Tras la tragedia, el presidente Rodrigo Paz y la primera dama, María Elena Urquidi, visitaron a los heridos en el Hospital del Norte.
En el caso de Rubén, se anunció que podría gestionarse un eventual traslado al exterior para recibir tratamiento especializado.
El siniestro es investigado por cinco instancias, entre ellas una Junta Militar, la empresa fabricante de la aeronave, la aseguradora, la compañía encargada del traslado de dinero destinado al Banco Central de Bolivia y la Fiscalía, que indaga responsabilidades penales.
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