Niño que soñaba con la selección lucha por vivir tras tragedia en El Alto
La tragedia ocurrida el 27 de febrero en El Alto dejó una profunda huella en la familia de Rubén Marcelo, un niño de 12 años que soñaba con llegar a la selección boliviana de fútbol y que hoy lucha por su vida en la unidad de terapia intensiva del Hospital del Norte.
El menor viajaba junto a su madre Guillermina Murga Quispe y su hermano Misael en un minibús que fue impactado por parte de un avión Hércules C-130 perteneciente a la Fuerza Aérea Boliviana, que operaba para la empresa Transportes Aéreos Bolivianos.
El siniestro dejó 23 personas fallecidas, entre ellas siete integrantes de la misma familia. Rubén, conocido en su provincia por su talento como defensor en torneos locales, sobrevivió con graves heridas, incluida la pérdida de sus piernas.
Su padre, Marcial Pérez, regresó a su comunidad de Tacacoma para realizar los trámites funerarios y despedir a su esposa y a su hijo menor, mientras mantiene la esperanza de que su hijo mayor logre recuperarse.
El accidente también abrió al menos cinco investigaciones para esclarecer las causas y determinar responsabilidades, mientras el país sigue conmovido por una de las tragedias aéreas más dolorosas ocurridas recientemente.
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